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⏱ Cuánto te cuesta cada condición: los segundos/km que te roban el calor, los kilos, la altitud y el viento

📅 Abril 2026 ⏱ 9 min de lectura 🏷 Rendimiento · Fisiología · Planificación

Hay una pregunta que me hacen constantemente: "¿Por qué hoy he ido tan lento si entrenaba igual?" La mayoría de las veces la respuesta está en alguna de estas cuatro variables: temperatura, peso corporal, altitud o viento. No son excusas. Son física y fisiología. Y la diferencia con las excusas es que estas están cuantificadas: sabemos exactamente cuánto te cuestan, en segundos por kilómetro.

Mira, yo entiendo la frustración de salir a un rodaje y ver que el reloj marca ritmos que hace un mes te parecerían de calentamiento. Pero si hace calor, llevas tres kilos más que en primavera y además el circuito empieza con viento de cara, el reloj tiene razón y tú estás comparando con condiciones que no son las de hoy. Este artículo te da las cifras para que puedas hacer esa comparación bien. Con estudios detrás, no con intuición.

1. Los kilos de más: cada kg tiene un precio concreto

Cargar más peso significa que necesitas más oxígeno para moverte a la misma velocidad. Así de simple. No hay metabolismo especial, ni técnica de zancada que lo compense del todo: más masa es más trabajo contra la gravedad en cada paso, y eso se paga en segundos.

Daniels, en un trabajo de 1985 publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise que sigue siendo una referencia en fisiología del running, estableció que la masa corporal es uno de los determinantes primarios del coste energético de carrera. No el único, pero sí uno de los más directos. Y lo interesante es que la penalización es bastante predecible.

Saunders y colaboradores (2004), en una revisión sistemática publicada en Sports Medicine, analizaron qué factores explican las diferencias de economía de carrera entre corredores bien entrenados. El peso relativo —no solo el absoluto, sino en relación con la potencia aeróbica— salió como una variable independiente y significativa. Dicho de otra manera: dos corredores con el mismo VO₂máx absoluto, el más ligero va a ser más eficiente. Siempre.

📄 Referencias Daniels JT (1985). "A physiologist's view of running economy." Medicine & Science in Sports & Exercise, 17(3):332–338.
Saunders PU, Pyne DB, Telford RD, Hawley JA (2004). "Factors affecting running economy in trained distance runners." Sports Medicine, 34(7):465–485.

Las cifras concretas: Cada kilogramo adicional de masa corporal aumenta el coste de oxígeno de carrera en aproximadamente un 1% por kg relativo al peso total. Para un corredor de 70 kg que corre a 5:00 min/km, eso se traduce en:

A ritmos más lentos (6:00–7:00 min/km), el impacto en segundos es algo mayor porque la penalización porcentual se aplica sobre un número más grande. Y ojo con algo que mucha gente no conecta: esto vale también para el peso del material. Unas zapatillas de 350 g frente a unas de 200 g no son solo una diferencia de comodidad; tienen un coste metabólico real, especialmente cuando llevas 30 km encima.

Regla práctica: Perder 3 kg de masa grasa puede ahorrarte entre 8 y 12 segundos por kilómetro si tu ritmo habitual ronda los 5:30/km. En un maratón, eso es entre 3 y 5 minutos de diferencia.

2. La temperatura: el factor que más subestima la gente

Correr con calor no solo es incómodo. Es fisiológicamente caro, y creo que es el factor que más se subestima porque el mecanismo no es tan visible como los kilos de más. Cuando la temperatura sube, tu cuerpo tiene que redistribuir parte del flujo sanguíneo hacia la piel para disipar calor, lo que reduce el aporte de sangre a los músculos activos. La frecuencia cardíaca sube para compensar. Y antes de que puedas hacer nada al respecto, ya estás más lento. No por falta de forma —por termorregulación.

El estudio que mejor lo ha cuantificado es el de Ely y colaboradores, publicado en 2007 en Medicine & Science in Sports & Exercise. Lo que hicieron fue cruzar los tiempos de más de 1,7 millones de finishers en los cinco maratones más grandes del mundo —Boston, Chicago, New York, Londres y Twin Cities— con los datos meteorológicos exactos de cada edición. Un dataset enorme. Los resultados no dejan mucho margen a la interpretación.

📄 Referencia principal Ely MR, Cheuvront SN, Roberts WO, Montain SJ (2007). "Impact of weather on marathon-running performance." Medicine & Science in Sports & Exercise, 39(3):487–493.

El estudio usó la temperatura de bulbo húmedo global (WBGT, que incorpora temperatura, humedad y radiación solar) y la comparó con la marca de los corredores. La temperatura óptima para el rendimiento está en torno a los 3–10 °C de WBGT (equivalente a unos 10–15 °C de temperatura ambiente con baja humedad). A partir de ahí, cada grado adicional te cuesta:

Traducido a segundos por kilómetro para un ritmo de 5:30 min/km (corredor medio):

Vihma (2010), en un análisis complementario publicado en el International Journal of Biometeorology, llegó a conclusiones similares revisando datos de 70.000 corredores en el Maratón de Helsinki durante 25 años. Confirmó que la temperatura es el factor meteorológico con mayor impacto en el rendimiento, por encima del viento o las precipitaciones.

📄 Referencia complementaria Vihma T (2010). "Effects of weather on the performance of marathon runners." International Journal of Biometeorology, 54(3):297–306.

Y aquí viene la parte importante: la humedad amplifica el efecto del calor. A 28 °C con el 80% de humedad, el cuerpo no puede evaporar el sudor eficientemente, lo que eleva la temperatura corporal central más rápido. Por eso el mismo día caluroso te parece peor en la costa que en el interior. El WBGT captura esto; la temperatura del termómetro sola, no.

Regla práctica: Si sales a correr con más de 22–25 °C de temperatura ambiente, añade entre 15 y 25 segundos por kilómetro a tu ritmo objetivo y no te frustres. Tu cuerpo está trabajando igualmente duro —solo que parte de ese trabajo lo dedica a no sobrecalentarse.

3. La altitud: cuando el oxígeno escasea

Este es el factor que más sorprende a los corredores que viajan a competir. El aire en altitud tiene la misma proporción de oxígeno (21%) que a nivel del mar —no es que haya menos O₂, es que hay menos presión atmosférica, y por tanto menos moléculas de O₂ por litro de aire. Tu VO₂máx cae, tu capacidad aeróbica baja, y tu ritmo de umbral se hace más lento. No hay forma de evitarlo a corto plazo. Puedes estar en la mejor forma de tu vida y subir a 2.000 metros; el primer día vas a correr como si llevaras semanas sin entrenar.

Wehrlin y Hallén (2006), en un estudio con atletas de resistencia de alto nivel publicado en el European Journal of Applied Physiology, fueron de los primeros en cuantificar esta caída de forma sistemática:

📄 Referencia principal Wehrlin JP, Hallén J (2006). "Linear decrease in VO₂max and performance with increasing altitude in endurance athletes." European Journal of Applied Physiology, 96(4):404–412.

El resultado: el VO₂máx disminuye aproximadamente un 6,3% por cada 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Para los esfuerzos aeróbicos sostenidos (todo lo que dura más de 2–3 minutos), el rendimiento cae en una proporción similar:

Importante matiz: los esfuerzos muy cortos e intensos (sprints de menos de 60 segundos) no se ven tan afectados porque son anaeróbicos. La altitud pega fuerte en todo lo que es ritmo sostenido: umbral, ritmo de maratón, fondos largos.

Otro dato que conviene saber: la aclimatación tarda. Los primeros 2–5 días son los peores. A partir de la semana 2–3, el cuerpo empieza a producir más glóbulos rojos y a adaptarse. Si vas a competir en altitud y llegas el día antes, vas a sufrir. Si no puedes aclimatarte, lo mejor que puedes hacer es llegar el mismo día de la carrera: al menos no habrás dado tiempo a que la caída de rendimiento inicial se asiente del todo.

Regla práctica: Si estás acostumbrado a correr a nivel del mar y vas a entrenar o competir por encima de 1.500 m, empieza reduciendo tu ritmo objetivo un 8–10% y ajusta según cómo te sientas. Tu FC será más alta de lo habitual incluso a ritmos lentos; eso es normal.

4. El viento en contra: la trampa de la carrera circular

Hay una trampa clásica con el viento: la gente asume que si el viento te frena 30 segundos/km en la primera mitad del recorrido, te empuja otros 30 en la vuelta. No funciona así. La resistencia aerodinámica escala con el cuadrado de la velocidad relativa al aire. Eso crea una asimetría matemática: el viento en contra te cuesta más de lo que el viento en favor te devuelve. Siempre. Sin excepción.

Pugh (1971) fue el primero en medirlo con rigor. En un estudio publicado en el Journal of Physiology, metió a corredores en un túnel de viento y midió su consumo de oxígeno a distintas velocidades y con distintos flujos de aire. Conclusión: vencer la resistencia del aire supone entre un 3% y un 9% del coste energético total del running, dependiendo de qué tan rápido corras y qué tan fuerte sople el viento. En días con aire en calma, ese porcentaje baja al mínimo. Con viento de cara fuerte, sube rápido.

📄 Referencia principal Pugh LG (1971). "The influence of wind resistance in running and walking and the mechanical efficiency of work against horizontal or vertical forces." Journal of Physiology, 213(2):255–276.

Davies (1980), en un trabajo posterior publicado en el Journal of Applied Physiology, completó el análisis incluyendo los efectos del viento en favor, y confirmó la asimetría: un viento de cola a la misma velocidad que un viento de cara compensa solo alrededor del 60–70% del coste extra generado por el viento contrario.

📄 Referencia complementaria Davies CTM (1980). "Effects of wind assistance and resistance on the forward motion of a runner." Journal of Applied Physiology, 48(4):702–709.

En términos prácticos, para un corredor moviéndose a 12–14 km/h (ritmos de 4:20 a 5:00 min/km):

El viento de espalda a esas mismas velocidades solo te devuelve un 60–70% del beneficio esperado. Por eso las marcas establecidas con viento de cola mayor de 2 m/s no son homologables: el beneficio es real pero la asimetría hace que sea trampa en recorridos de ida y vuelta.

Correr en grupo reduce drásticamente este efecto. Ir en cabeza de un pelotón puede suponer un gasto un 6–8% mayor que ir en el interior. En carrera, esto no es táctica —es física directa.

Regla práctica: Si hay viento fuerte (más de 20 km/h), no te compares con tus tiempos habituales. Sal más despacio en el tramo de viento en contra, aunque la sensación de esfuerzo sea alta. Cuando gires y tengas viento de cola, no recuperarás todo —pero algo sí.

Tabla resumen: los segundos/km que te roba cada condición

Para un corredor tipo de 70 kg con un ritmo base de 5:30 min/km (maratón en ~3h52):

Factor Condición Impacto estimado Fuente
Peso +1 kg ~3–4 seg/km más lento Saunders et al., 2004
Peso +5 kg ~15–20 seg/km más lento Saunders et al., 2004
Temperatura +5 °C sobre óptimo (~20 °C ambiente) ~8–10 seg/km más lento Ely et al., 2007
Temperatura +10 °C sobre óptimo (~25 °C ambiente) ~16–20 seg/km más lento Ely et al., 2007
Temperatura +15 °C sobre óptimo (~30 °C ambiente) ~25–35 seg/km más lento Ely et al., 2007
Altitud 1.000 m sobre el nivel del mar ~18–20 seg/km más lento Wehrlin & Hallén, 2006
Altitud 2.000 m sobre el nivel del mar ~35–40 seg/km más lento Wehrlin & Hallén, 2006
Viento (en contra) 10 km/h de frente ~6–9 seg/km más lento Pugh, 1971; Davies, 1980
Viento (en contra) 20 km/h de frente ~18–24 seg/km más lento Pugh, 1971; Davies, 1980
Viento (en favor) 10 km/h de espalda ~4–5 seg/km más rápido Davies, 1980

Los factores se combinan — y se multiplican

La parte que más gente pasa por alto es que estos factores no se suman de forma limpia, se combinan. Correr en agosto en Mallorca, a 600 m de altitud, con 28 °C y brisa de cara puede perfectamente explicar un ritmo 60–70 segundos/km peor que el que tienes en casa. No has perdido la forma. Las condiciones son otra carrera, literalmente.

La verdad es que los números de arriba son medias poblacionales. En tu caso pueden ser algo más o algo menos dependiendo de tu nivel de aclimatación al calor, tu historial en altitud, tu eficiencia de sudoración. Pero el orden de magnitud es ese. Nadie corre igual en julio que en octubre. Nadie corre igual en Madrid a nivel del mar que en La Paz. Y la diferencia no es voluntad ni estado de forma.

Si estás planificando una carrera en condiciones distintas a las habituales, esas correcciones deben entrar en los ritmos objetivo desde el principio. No como excusa anticipada. Como planificación honesta. Tu cuerpo va a correr las condiciones reales del día —más vale que tus objetivos también.

Referencias bibliográficas

  1. Daniels JT (1985). "A physiologist's view of running economy." Medicine & Science in Sports & Exercise, 17(3):332–338.
  2. Saunders PU, Pyne DB, Telford RD, Hawley JA (2004). "Factors affecting running economy in trained distance runners." Sports Medicine, 34(7):465–485.
  3. Ely MR, Cheuvront SN, Roberts WO, Montain SJ (2007). "Impact of weather on marathon-running performance." Medicine & Science in Sports & Exercise, 39(3):487–493.
  4. Vihma T (2010). "Effects of weather on the performance of marathon runners." International Journal of Biometeorology, 54(3):297–306.
  5. Wehrlin JP, Hallén J (2006). "Linear decrease in VO₂max and performance with increasing altitude in endurance athletes." European Journal of Applied Physiology, 96(4):404–412.
  6. Pugh LG (1971). "The influence of wind resistance in running and walking and the mechanical efficiency of work against horizontal or vertical forces." Journal of Physiology, 213(2):255–276.
  7. Davies CTM (1980). "Effects of wind assistance and resistance on the forward motion of a runner." Journal of Applied Physiology, 48(4):702–709.

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